Las leyes de nuestra nación están diseñadas para proteger contra la discriminación por motivos de raza, color y país de origen. The Civil Rights Act of 1964, the Fair Housing Act, the Equal Credit Opportunity Act, la Ley de los Derechos Civiles de 1964, la Ley de Equidad de Vivienda, la Ley de Igualdad de Oportunidades de Crédito, y muchas leyes relacionadas con los empleos en el gobierno federal proveen recursos para proteger a los grupos más vulnerables. Estas leyes deben aplicarse y ampliarse para garantizar que toda persona reciba un trato justo.

Yo apoyo un Equality Act, una Ley de Igualdad federal que enmendaría la Ley de los Derechos Civiles de 1964 y los estatutos relacionados para garantizar que se prohíba la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género. Las personas homosexuales y transgénero – y sus familias – deben tener los mismos derechos y protecciones que otros en su lugar de trabajo, en la vivienda, en sus decisiones de atención médica y en nuestras comunidades. Esta no será una lucha fácil. Las legislaturas estatales (incluyendo a Texas) continúan debatiendo una legislación diseñada para negar los mismos derechos a las personas homosexuales y transgénero, incluso después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó en el caso Obergefell vs Hodges, que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho fundamental garantizado por la Constitución. Estas leyes estatales discriminatorias – como la bathroom bill, la propuesta de ley de los baños en Texas – nos perjudican a todos, y la mejor manera de abolirlas es promulgar una legislación federal que alinee nuestras leyes con nuestros valores.

Como miembro del Congreso, yo lucharé por terminar con la discriminación y para retener los derechos que tantos, incluyendo la comunidad LGBT, han luchado tan arduamente por lograr.

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