Houston es una ciudad de inmigrantes. Está en los corazones de nuestra propia identidad, y es una parte esencial de lo que nos hace un gran lugar para vivir.

No cabe duda de que tenemos que arreglar nuestro sistema de inmigración, lo que no será fácil de hacer. Pero en lugar de abordar el tema de manera eficiente, el Congreso ha jugado a la política por décadas, usando tácticas de miedo para ganar elecciones en lugar de hacer lo mejor para nuestro país.

Necesitamos una reforma migratoria completa con un camino hacia la ciudadanía. Debe ser bien pensada, práctica y justa. Debe incluir el fortalecimiento de nuestra seguridad fronteriza, debe tomar medidas enérgicas contra los empleadores que violan la ley y garantizar que las fuerzas de orden público, incluyendo las autoridades de inmigración y aduanas, puedan hacer su trabajo de mantener seguras a nuestras comunidades. Esto no debe incluir la construcción de un muro entre nosotros y el principal socio comercial de nuestro estado.

En el 2013, después de negociaciones y compromisos, – por un margen de 2 a 1– el Senado aprobó un proyecto de ley bipartidista para abordar este apremiante tema. La Cámara de Representantes se ha negado a considerar aprobar esta ley o a proponer otras soluciones significativas, creando un claro ejemplo del estancamiento y la disfunción que nos han fallado por años.

El Congreso debe trabajar en conjunto para abordar los asuntos de inmigración. Debemos cumplir las promesas que les hicimos a los Dreamers y aprobar el DREAM Act. Y debemos de actuar de inmediato para frenar la devastadora separación de familias en la frontera. Ha llegado la hora de enviar a Washington a personas que lo lleven a cabo.

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